dissabte, 17 de març del 2012

Y DESPUÉS DE LA INDIGNACIÓN, ¿QUÉ?


Hace algo más de un año, Stephan Hessel, un intelectual nonagenario francés con una larga y densa trayectoria de luchador por la paz y la libertad, que fue incluso recluido en Buchenwald por los nazis y participó como secretario en la redacción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, publicó un panfleto de titulo imperativo ─¡Indignaos!─ que se convertiría en seguida en un fetiche para los jóvenes y no tan jóvenes protagonistas de las manifestaciones y acampadas en las céntricas plazas de diversas ciudades. Esas iniciativas sociales, serían luego bautizadas con los nombres de "Primavera árabe", el "15-M" y, en general, el movimiento mundial de "Los indignados". Por más que no se tratara de una obra académica con peso específico ─o quizá precisamente por ello─, tuvo una apoteósica acogida entre los participantes en las protestas. Pronto se cumplirá un año del 15 de mayo de 2011 (15-M), fecha fundacional del movimiento en España con el asentamiento de un campamento en la madrileña Plaza del Sol. ¿Qué queda hoy de todo aquello?
Desde el punto de vista de la filosofía social, el movimiento que en España llamamos 15-M es muy interesante. Huelga decir que ha pasado aún poco tiempo para que la reflexión que pueda hacerse sobre él esté libre del natural apasionamiento ideológico y mediático. Los mismos protagonistas que llenaron las calles y acamparon en las plazas verán las cosas de manera muy distinta cuando hayan transcurrido unos años. Los periodistas cubrieron los acontecimientos en vivo sobre el terreno, con toda la riqueza de matices, colorido, disensiones, entusiasmos y contradicciones que eso supone. La riqueza propia del entusiasmo inicial suele ser atropellada y arruinada por su misma vitalidad y variedad. La revolución devora a sus hijos. La economía política, la sociología y la psicología social, en cambio, tardaron un poco más en sacar conclusiones de los hechos que se iban desarrollando. Sin embargo, al cabo de pocas semanas, fueron publicándose artículos de opinión que iban más lejos de la simple consideración periodística de lo que ocurría e intentaban explicarlo como uno de los efectos colaterales de los profundos cambios sociales que la globalización, la eclosión de las redes sociales y la crisis económica han causado en el mundo actual. Vayamos por partes y echemos un vistazo a estos tres conceptos:
  1. Globalización: La globalización del mundo no se inicia con la acuñación del término por Marshall McLuhan en los años sesenta, con su feliz definición de los pueblos del planeta Tierra como "la aldea global". De algún modo, la globalización ha existido en diversas etapas de la historia y en lugares alejados geográficamente desde la más remota antigüedad. Mesopotamia, Egipto, China, Persia, los incas y los aztecas erigieron imperios que fagocitaron a los pueblos limítrofes imponiéndoles su idioma como lengua franca, su legislación y sus usos y costumbres. Quizá para la humanidad en general (pero, por si acaso y para ser prudentes, digamos que al menos por lo que respecta a Occidente), el Imperio romano represente el modelo de imperio por antonomasia, siendo tal vez Alejandro Magno su precursor más insigne aunque efímero. Cuando Alejandro emprendió sus conquistas en África y Asia, recorriendo más de 23.000 km al frente de un abigarrado ejército en tan sólo 11 años, lo hizo para construir un imperio macedonio con el idioma y las características culturales griegas que Aristóteles le había inoculado. De hecho, se conoce como periodo helenístico la etapa de la historia de tres siglos de duración que empieza con la muerte de Alejandro y recoge su herencia política hasta la eclosión del Imperio romano. Pero fue Roma la que de manera más dilatada en el tiempo pudo realizar el sueño del visionario Alejandro. Los romanos construyeron un estado, jurídicamente modélico, que administraba unos vastísimos territorios perfectamente comunicados entre sí y con la capital ("todos los caminos llevan a Roma") y extendieron la romanización a todo el mundo conocido... por ellos.
Los límites del Imperio eran los límites del mundo civilizado. Más allá del limes, sólo había bárbaros. Tanto para los macedonios como para los romanos, la globalización consistió en la extensión de su civilización a los pueblos y reinos vecinos, incluso más allá de los inmediatamente vecinos. Aun hoy sorprende el tamaño de los territorios romanizados antes de la invención de las telecomunicaciones. La historia habría de alumbrar todavía otros imperios, entre los que destacan el español de los siglos XVI a XVIII y el británico, que llegó a su zénit en el victoriano siglo XIX y perduró hasta las Guerras mundiales del XX. Sin embargo, lo que aquí me interesa destacar es que la voluntad de globalización existe desde tiempos inmemoriales y siempre ha consistido en la expansión geográfica y cultural de una civilización allende sus fronteras. El progreso tecnológico, aplicado a los medios de transporte y a las comunicaciones, la han facilitado y ampliado con el tiempo hasta reducir el globo terráqueo a dimensiones domésticas. Las telecomunicaciones, por fin, convirtieron el mundo en un microchip, superando incluso lo que anticipara el genio visionario de McLuhan antes del advenimiento de la era de Internet. Hoy, la hegemonía en el mundo no la tiene exactamente ningún estado, a pesar de la preeminencia económica y militar de los EEUU, sino ese conglomerado surgido de la sinergia entre Grecia, Roma y el cristianismo de raíz judía ─y desarrollado en Europa durante más de dos milenios con toda suerte de aderezos y adstratos─ que llamamos "Civilización occidental o europea".
  1. Redes sociales: Los más rutilantes y últimos (por el momento) hijos de Internet son Facebook y Twitter. Han desbancado al correo electrónico, a los chats de Messenger y a la mensajería instantánea de BlackBerry en el vertiginoso altar de las preferencias tecnológicas de los fieles. Con los móviles inteligentes de última generación y las ultraligeras tabletas siempre a cuestas, la ubicua y ubérrima conectividad vía satélite permite que todo el mundo desde cualquier lugar pueda escribir algo que podrá ser leído inmediatamente por alguien en otro lugar cualquiera. Los usuarios de estas tecnologías están perpetuamente conectados en red. Pero, por mayor que sea el número de los usuarios de las redes, no hay que perder de vista que no todo el mundo lo es. Los hay que no quieren serlo, desde luego; tendrán sus motivos. Pero los hay que no podrían serlo aunque quisieran por falta de medios. Cientos de millones de personas en el mundo no tienen acceso todavía al agua corriente, a una adecuada nutrición ni a la electricidad necesaria para alimentar los aparatos tecnológicos que no pueden comprar y sus baterías.
La gente que no está en las redes también existe, aunque pase desapercibida. Dicho esto, hay que reconocer que el impacto de las redes sociales en estos primeros compases del tercer milenio ha sido contundente. Han sido fundamentales en la expansión del descontento de grandes masas sociales en el Magreb hasta resultar en la mencionada Primavera árabe. Sin las redes, probablemente no se habrían podido coordinar las protestas ni siquiera en una misma ciudad; mucho menos con el resto del país o entre naciones alejadas entre sí. Pero el segundo paso debía darse en carne y hueso: hacia falta salir a la calle, protestar, acampar, enfrentarse a las fuerzas de seguridad del estado al servicio de los regímenes establecidos y persistir; sobre todo persistir. Persistir en la actitud, eso es lo más difícil, porque las necesidades vitales apremian, el dinero se acaba y sin él, como lamentablemente sabemos muy bien, no hay posibilidad de subsistencia. La Primavera árabe ha logrado parte de sus objetivos en algunos países como Libia, Túnez y Egipto. No está tan claro que lo logre en Yemen y Siria, a pesar de la presión internacional. Lo cual no significa que mañana se viva en los países árabes que han logrado derrocar a sus tiranos como en Nueva Zelanda o España. Eso ya no depende sólo de las redes sociales, sino de los complejos entramados históricos, culturales y sociales que tiene cada nación y que la identifican como tal. Además, igual que es falso que no se puedan poner puertas al campo, por más difícil y costoso que sea (verbigracia, el compacto muro levantado por Israel en Cisjordania o el más permeable de EEUU en la frontera con México), también lo es que Internet sea el territorio de la libertad sin cortapisas. Véase su situación en China o en Cuba, sin ir más allá de la letra 'c'. De todos modos, el reino de la libertad absoluta no es de este mundo; ni siquiera del universo virtual de Internet.
  1. Crisis económica: La crisis económica en que estamos sumidos, aunque pueda llegar a convertirse en global, todavía dista mucho de serlo. El desigual impacto de la crisis en el mundo ha repercutido de manera diferente en cada continente y en cada nación. Por ese motivo, las protestas de los indignados no han sido globales sino particulares, por más que se hayan extendido a un gran número de ciudades, las más cosmopolitas de cada estado. En los países emergentes, por ejemplo, que ven cómo sus indicadores macroeconómicos se disparan, las protestas han sido escasas o nulas. Y las que ha habido, se han debido quizá más a las desigualdades internas en cada uno de esos países que al toque a rebato en las redes. Todo el mundo aspira a vivir mejor de lo que vive, y su modelo a imitar o intentar conseguir es lo cercano, lo conocido. También, claro está, lo que se ve por televisión, en el cine o a través de Internet; pero no en la misma medida.
Envidiamos mucho más el mercedes que se ha comprado efectivamente nuestro vecino que poder desplazarnos por España en el tren bala japonés o tener el nivel de visa noruego (y así, de paso, nos ahorramos los impuestos que los escandinavos pagan religiosamente). ¿Entre qué grupo de población tiene más eco la llamada? Entre los jóvenes, sin duda. ¿Por qué? Porque sufren como ningún otro grupo demográfico sus efectos. El paro juvenil alcanza cotas inauditas, lo cual prefigura la primera generación que vivirá peor que la de sus padres desde al menos el final de la II Guerra Mundial. Y si eso es cierto para Occidente en general, donde más se acusa es precisamente en nuestro país, España, el paradigma universal de ineficiencia tanto para generar como para mantener empleo. Las cifras españolas de desempleo son insostenibles; de hecho, son incomprensibles si no se echa mano de la economía sumergida para explicarlas. Pero vamos a dejar eso para los que entienden, que son los economistas. Se los critica mucho porque no dan una a la hora de resolver los acuciantes problemas que nos embargan; sin embargo, de entre sus filas han salido los mejores análisis de la situación así como los mejores consejos para resolverla. Otra cosa es que quien tiene el poder les haga caso. Y quien tiene el poder son los políticos, excepto en algunos casos puntuales como el de Monti en Italia. La crisis económica, pues, hermana a los hombres y mujeres de todos aquellos lugares donde se sufre, y muy especialmente a los jóvenes.
Una vez analizados estos tres conceptos con un cierto detenimiento, vamos a considerar en qué medida han repercutido en la mentalidad y las acciones que han emprendido los indignados durante el tiempo que ha durado su empuje. Las redes sociales coadyuvan a la globalización porque permiten el intercambio directo de información entre personas que de otro modo difícilmente tendría ningún tipo de relación. Pero mucho antes de su existencia, la gente bebía Coca-Cola por doquier y se pirraba por fumar Winston o Marlboro imitando hasta en la pose a sus ídolos cinematográficos. El Rock-and-roll se bailó en todo el orbe poco después de que lo pusieran en circulación Elvis Presley, Chuck Berry, Bill Haley y Jerry Lee Lewis en los EEUU. Progres de variopinto pelaje llevábamos camisas de cuello mao y remedos de guayabera emulando con largas y descuidadas barbas a los revolucionarios de Sierra Maestra. Unos siglos atrás, las cortesanas de Versalles dictaban la moda al resto de palaciegas europeas y las patricias romanas marcaran la tendencia cada temporada a las mujeres del imperio entero. Y, antes aún, los abalorios babilonios remontaban la Península Ibérica siguiendo la Ruta de la Plata hasta las islas hoy llamadas británicas, al igual que las telas chinas y otros muchos bienes de consumo hacían escala en Samarcanda en su camino hacia los consumidores occidentales por la Ruta de la Seda. Y con los bienes, también viajaban personas, palabras e ideas. Dentro de las posibilidades y limitaciones que cada época histórica establecía, la globalización de la economía ha sido desde siempre la norma o por lo menos el desiderátum de las civilizaciones dominantes.
Entonces, ¿cuál ha sido la flamante aportación de Internet? Pues nada menos que la inmediatez en el tráfico de una información que, a diferencia de la de los medios de comunicación tradicionales, es multifocal hasta el extremo. En los medios clásicos de comunicación de masas, como la prensa escrita, la radio y la televisión, hay un emisor (en realidad, varios; pero no muchos) que son las empresas de difusión, agrupadas además en grandes grupos de comunicación que están en manos de unos pocos magnates en todo el mundo. Hearts, Murdoch, Berlusconi, De Polanco son algunos ejemplos de esos magnates de la comunicación que controlan la difusión de la información en todo el planeta. Una ojeada a lo que publican diversos de esos medios nos permite observar que los temas tratados en ellos son sospechosamente homogéneos y sus puntos de vista también son sospechosamente ajustados a los intereses de las corporaciones que los emiten. La libertad de expresión se suele controlar a sí misma mejor de lo que lo harían los censores del sistema político si los hubiera. En cambio, resulta mucho más difícil controlar las redes sociales con sus mil y un polos de emisión y recepción de información. Sólo se pueden interceptar cortando el flujo, lo que en verdad resulta poco práctico además de dejar en evidencia al poder. Y sólo las desacomplejadas dictaduras todavía existentes están dispuestas a pagar ese precio. La información, pues, corre libremente por el espacio radioeléctrico; y con ella, ideas brillantes, propuestas audaces, pasatiempos divertidos y toneladas de megabytes empaquetando trivialidades; queda aún una buena porción de espacio libre para transportar la difamación, el chismorreo y la inmundicia. La vida digital imita a la real, ¿qué podíamos esperar? Sólo que los efectos, tanto de lo bueno como de lo malo, son elevados a la enésima potencia por la velocidad en la transmisión de datos y la amplitud de su difusión.
Utilizando profusamente esos medios, los indignados se han hecho oír a lo largo y ancho del planeta. La razón los asiste, qué duda cabe: el mundo que entre todos hemos construido es injusto, la riqueza fluye pero solo recala en algunas manos, hay comida suficiente para alimentar todas las bocas pero, sin embargo, siguen existiendo hambrunas periódicas en muchos lugares de la Tierra. Un vistazo a los grandes números que nos suministran los organismos oficiales de las Naciones Unidas o las ONG nos pone ante la evidencia de que la desigualdad en el reparto de los bienes es flagrante, siendo como es, para más inri, soluble. Incluso en el interior de los países más ricos hay tremendas desigualdades, como la que afecta a los jóvenes españoles sobradamente preparados (y pre parados) que buscan infructuosamente su primer empleo en medio del erial laboral que ha dejado la crisis. Tienen razón, así es. Pero, ¿qué harían ellos si lograran incorporarse al sistema que tan duramente critican? ¿Intentarían transformarlo para hacerlo más justo? ¿O más bien verían metamorfosear su inconformismo en resignación y docilidad, como ya hicieron sus mayores generaciones atrás (la del Mayo del 68, por ejemplo)? Es propio de la condición humana adaptarse a las circunstancias con una rapidez que nunca deja de sorprender. Cuando las circunstancias cambian, lo hace también la mentalidad. Arriba se torna abajo y abajo, arriba con una facilidad asombrosa; y donde dije digo, digo Diego, que errar es humano y corregir a tiempo, propio de sabios. Me temo que si muchos de los que han estado o están indignados lograran acceder al engranaje del empleo y se ubicaran en la parte del tejido social que les corresponde según su filiación socioeconómica, dejarían de estarlo. Nadie soporta la indignación, que es un estado de ánimo muy intenso y pasajero por definición, más tiempo del estrictamente imprescindible.
Lo dijo estos días pasados el filósofo francés Edgar Morin en Madrid: "los indignados denuncian porque no pueden enunciar". Después del pataleo contra lo que hay, queda lo más difícil: se tiene que proponer una alternativa, lo que debería haber. Pero eso exige salirse del paradigma social en el que todos estamos metidos y en el que tomamos parte más o menos gustosamente, cosa desde luego harto difícil y terriblemente arriesgada. Yo añadiría al juego de palabras de Morin, si el eminente pensador galo me lo permite, que así como no pueden enunciar, los indignados tampoco pueden (ni quieren) renunciar a lo que creen tener derecho, que es nada menos que al nivel de vida que ha disfrutado la generación de sus padres. Una vida burguesa o pequeño burguesa basada en una buena formación (eso, lo tiene la generación de los hijos incluso mejorado), un buen empleo y estable (¡ay!, parece que esta especie ha sido declarada en vías de extinción), una familia tipo (allá cada uno con lo que entienda por 'familia'; y por 'tipo'), propiedades (en este punto no parece que haya controversias: la idea de propiedad privada la llevamos marcada en el pellejo con un hierro candente) y, por fin, tiempo y dinero para el ocio. ¿O no consiste en eso precisamente una buena vida? ¿Y no es la buena vida sinónimo de felicidad? El problema que ha puesto en evidencia la airada protesta de los indignados radica más bien ─creo yo─ en la toma de conciencia de no tener nosotros cabida en las balsas, y no tanto en denunciar la injusticia de un sistema que no permite construir balsas para todos. Sólo nos hemos indignado cuando finalmente también nosotros nos hemos convertido en náufragos; pero no lo hicimos cuando los damnificados eran otros muchos seres humanos, incluso en abrumadoras cifras de siete dígitos. ¿Tiene esto solución? ¡Ojalá sea así! Pensemos. Y, después de haber pensado lo suficiente, actuemos sin dilación.



dijous, 15 de març del 2012

Indicación sobre el uso del blog en cuanto al idioma



Queridos lectores,

Como ya anuncié en el momento de su creación, mis blogs son bilingües en cuanto a su ejecución, es decir, que voy a escribir mis artículos y comentarios utilizando indistintamene el catalán y el castellano. Asimismo, os invito a redactar vuestros comentarios en la lengua que prefiráis. Al margen de las adscripciones, competencias y preferencias idiomáticas que pueda tener cada uno, es un hecho cierto y comprobable que todos los lectores catalanes entienden ambas lenguas (a pesar de lo que difundan algunos medios de comunicación poco amigos del rigor informativo); sin embargo, no todos los lectores en lengua castellana se atreven con el catalán o son capaces de llegar a entenderlo sin dedicarle un esfuerzo excesivo. El autor no quiere tener que versionar todo lo que escriba en la otra lengua. Sería fatigoso y dudosamente útil. Ni siquiera la misma persona escribe igual cuando cambia de idioma, por lo que redacto los textos en la lengua en que la que espontáneamente los he concebido. 

No obstante, la tecnología suministrada por Google permite traducir de una manera bastante aceptable un texto escrito en cualquiera de las dos lenguas a la otra (y entre otras muchas, por supuesto). Ahora bien, que lo haga de manera aceptable no significa que no se cuelen defectos de traducción (en palabras homónimas y tiempos verbales, por ejemplo) o de tipografía. Al fin y al cabo, quien traduce es  una máquina y las máquinas también yerran. Espero que el lector avisado no me los atribuya. A veces, al detectar la configuración del navegador en una u otra lengua, el sitio actúa por defecto. Pero si no lo hiciera automáticamente, sólo hay que clicar el botón derecho del ratón sobre el texto y luego sobre la opción "traducir al español" del menú desplegable. En una fracción de segundo, la herramienta habrá traducido el artículo o el blog entero. Si no lo habéis hecho ya, probadlo.

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Un saludo afectuoso y agradecido

dimarts, 13 de març del 2012

Història de la Filosofia, 2n de batxillerat (Introducció)


HISTÒRIA DE LA FILOSOFIA

Introducció[1]

I.            L’etimologia

La Història de la Filosofia és un recorregut pel desenvolupament del pensament en el temps. Des del naixement de la filosofia occidental a Grècia ―per motius que tot seguit veurem― s’han succeït pensadors i corrents de pensament diversos, encara que estretament vinculats i interdependents. El fruit dels seus raonaments i cosmovisions ha estat això que anomenem cultura europea o occidental. Etimològicament, filosofia prové de les arrels gregues phylos (propi, pertanyent a, d’on deriva ‘amic’) i sophós (destre, hàbil, competent; d’on, ‘savi’). Phylosophia, doncs, s’acostuma a traduir per amor a la saviesa.
El text més antic conservat en el qual apareix la paraula ‘filòsof’ és un fragment d’Heràclit:
És precís que els homes que amen el saber tractin d’assabentar-se de moltes coses. 7(35)[2]
Però anteriorment, sembla que ja Pitàgores (més cèlebre com a matemàtic) s’autoanomenà ‘filòsof’. Lluny de l’actual matís arrogant, que molts cops s’associa als setciències, en Pitàgores era una declaració de modèstia. En efecte, ell pretén diferenciar-se del sophós (savi) quan diu que és simplement algú que pretén assolir el saber que no té. Quan Pitàgores parla dels certàmens d’Olímpia (els jocs olímpics esportius més tot l’enrenou de fires, concursos i celebracions que els acompanyava. Ja a l’antiguitat grega, els Jocs eren un esdeveniment sociopolític de gran importància) es refereix als espectadors que s’hi apleguen amb els termes philosophoi o theoroi, que podríem traduir per ‘contempladors’.
Filòsof és, doncs, qui busca la saviesa. Ara bé, a diferència dels altres estudiosos i erudits com els historiadors, astrònoms, metges o geòmetres, que investiguen en els seus àmbits per a resoldre problemes o trobar aplicacions, el filòsof busca la saviesa pel que val en si mateixa, remarca la tendència a la unitat del saber i busca una explicació a la totalitat de la natura –al ser de les coses– amb el sol ajut de la raó (lógos).
Podem dir que la paraula ‘filosofia’, a Grècia, té alhora dos significats:
  • Investigació autònoma i racional, que inclou totes les ciències.
  • Investigació particular, fonamental. No engloba les ciències però els serveix de base. Seria allò que s’ha anomenat al llarg del temps ‘Filosofia primera’ o ‘Estudi del ser quant a ser’ (Aristòtil), ‘Metafísica’ o ‘Ontologia’.
A diferència de la història de la ciència, en la qual una època recolza sobre l’anterior, de manera que sense uns descobriments necessàriament anteriors no hi hauria els que segueixen, la història de la filosofia és  un seguit de cercles concèntrics en una mateixa superfície. El que hi ha de veritable en tota filosofia roman. No està més a prop de la veritat Hegel que Plató. Per això, si bé es pot prescindir de la física del s. X (aristotèlica) o de l’alquímia medieval en un curs de ciències naturals, no es pot prescindir de l'estudi de tots els sistemes filosòfics (o, almenys, d’una mostra d’alguns dels més rellevants) en un curs de filosofia. 

L’exposició dels diversos autors i períodes ha de ser crítica, donant relleu a les grans troballes i senyalant els  errors, contradiccions o incoherències. Ara bé: pretendre donar lliçons de filosofia als grans filòsofs que hi ha hagut és absurd i ridícul. Cada vertader filòsof és un mestre a qui cal escoltar i procurar entendre. Cal disposar-se a la investigació amb sinceritat i humilitat. Els textos han de ser llegits amb atenció i esperit obert. La investigació filosòfica és un diàleg amb els autors que ens han precedit.

II.         La història

Hi ha un fet inqüestionable: la filosofia sorgeix a Grècia el s VI aC. Això no deixa de sorprendre, quan s’hi para esment, perquè si les civilitzacions humanes més antigues (Mesopotàmia, Egipte, Xina) ja eren mil·lenàries quan sorgeix la grega, sembla obvi que els inventors de l’escriptura, del calendari astronòmic, els constructors de piràmides i posseïdors d’innombrables refinaments culturals, ¡també devien pensar! Fóra estúpid pretendre que no. En això, que ens recorda Ferrater Mora, hi rau la diferència:
Al marge de les influències, ben documentades, d’orient cap als primers pensadors grecs, aquests tenen quelcom d’original: la investigació gratuïta i no religiosa com aquells, a més de la recerca d’un primer principi, radical i universal.[3]
L’etiologia: Per què neix a Grècia

Les característiques de la cultura grega ens poden ajudar a entendre per quin motiu aquell poble fou capaç de generar en pocs segles una civilització d’un dinamisme i fertilitat sense parió en la història de la humanitat. 
La societat arcaica grega era aristocratitzant, amb una base econòmica agrària. Els grans llinatges aristocràtics es forjaren en les contínues guerres entre els pobles invasors que havien anat configurant el mapa hel·lènic entre els anys 1200 i 800 aC. El camp de batalla donava l’èxit i la fama o el deshonor. Per altra banda, Grècia mai va existir com a unitat política. ‘Grècia’ és un terme cultural o lingüístic: el conjunt de territoris on es parla grec. Aquesta realitat històrica va emmotllant en els grecs un caràcter independent i fortament autònom. Pel que fa a la religió, els grecs s’inventen una mitologia rica en matisos i variacions. No tenen cap llibre sagrat i tampoc han construït un sistema educatiu uniforme que faciliti l’establiment i conservació de dogmes morals, polítics o cosmogònics. Al contrari: l’educació està en mans de poetes i aedes com Hesíode i Homer. Les històries que narren les fantàstiques aventures en temps remots d’homes, déus i herois, tots barrejats, serviran de model de conducta per als més joves, d’explicació dels orígens del món o per a justificar la importància de la llei en l’organització de les societats humanes. De l’individualisme i de l’absència d’un cos doctrinal en sorgeix l’esperit crític que caracteritza l’esperit grec.
Un altre ingredient ajuda a entendre la revolució en el pensament humà que es produirà a Grècia. Es tracta de les transformacions que experimenta la societat grega entre els s IX i VII aC. Per raons econòmiques i demogràfiques suficientment explicades per la història, els grecs es fan a la mar. El comerç suposa una nova activitat econòmica, que exigeix viatjar a terres llunyanes (nous mercats) i establir colònies que n’assegurin la viabilitat. Les colònies són noves ciutats que es basteixen per fer escala, per reposar provisions en un viatge llarg o per instal·lar-hi sucursals. Amb el temps, creixen i es fan poderoses. Algunes, més que la pròpia ciutat mare (metròpolis). Les colònies estan en territoris fronterers entre pobles, estats o imperis diversos. Són un lloc d’intercanvi econòmic i cultural amb una vitalitat i afluència de gents diverses comparable a les actuals grans ciutats. El contacte i familiarització amb altres cultures fa que els grecs relativitzin la pròpia i comencin a plantejar-se si els seus valors, les seves tradicions, els seus mites, etc. són millors, iguals o pitjors que els de la resta de pobles del món conegut. El resultat de tot això és una nova visió de la realitat, que s’anirà imposant entre els més il·lustrats, basada en la crítica a les tradicions i als mites per allò que tenen d’irracionals. Ara s’intenta explicar el món des del punt de vista de la racionalitat.

III.      Del mite al logos

El mite és una narració fantàstica de quelcom ocorregut en un passat remot i imprecís. Hi intervenen els elements i forces naturals divinitzats, així com déus, herois (semidéus), gegants, titans o animals inversemblants. Es refereix a fets heroics (el velló d’or, la guerra de Troia...), a fenòmens naturals (el llamp, l’arc iris, l’origen del cosmos) o a creences religioses. Els mites són, sovint, la personificació de coses o esdeveniments. Poden ser creguts al peu de la lletra (com es creu en les veritats religioses) o es poden considerar al·legories, és a dir, explicacions fabuloses de fets reals dels quals s’ha perdut el record detallat però no el missatge. En aquest cas, servirien per a mantenir viva la memòria del passat en l’esperit d’un poble, però, naturalment, cal interpretar-ne el sentit.[4]
La mitologia és una col·lecció de mites i té una funció eminentment religiosa. De fet, la mitologia és una forma de religió. Hi ha moltes cultures humanes que han elaborat una mitologia (solem parlar de mitologia egípcia, romana, escandinava, maia, etc.). La mitologia expressa la visió que una cultura té del món.
L’aparició de la filosofia pot considerar-se com l’exigència de racionalitat d’un temps i d’uns homes davant la irracionalitat i fantasia del mite. Wilhelm Nestle ha explicat aquest esdeveniment com el ‘pas del mythos al lógos’[5], és a dir, de la irracionalitat religiosa al pensament racional que origina la filosofia i, de retruc, la ciència. De totes maneres, el canvi no és radical i d’una vegada per totes. La nova manera d’explicar el món hereta del mite la pretensió de donar una resposta última a la totalitat del real. Ara bé, la resposta ha de ser empíricament provable o matemàticament demostrable; ha d’imposar-se per la seva evidència a qualsevol ésser racional que la consideri. L’arbitrarietat mítica ha de ser substituïda per la necessitat racional. La filosofia pretén deslligar l’episteme (paraula grega que traduïm per ciència, coneixement vertader) de la doxa (que significa opinió o coneixement aparent, en grec). El seu primer objectiu serà descobrir quin és el constituent fonamental (l’essència) que hi ha rere l’aparent multiplicitat de les coses del món. En un segon pas, la ciència (episteme) emanada de la nova manera d’enfocar el món voldrà esbrinar les regularitats de la natura i expressar-les mitjançant lleis.
Des que va aparèixer la filosofia fins avui dia hi ha hagut dotzenes de pensadors que han intentat, més o menys sistemàticament, donar raó de la realitat apropant-nos a la veritat, última finalitat de la seva tasca. Els dos mil sis-cents anys transcorreguts des d’aleshores són dividits pels historiadors de la filosofia en quatre grans èpoques, marcades per elements comuns i separades (o unides, segons com es miri) per períodes més o menys llargs de transició com, per exemple, el Renaixement europeu dels ss XV i XVI:
a)   Filosofia antiga (ss VI aC - V dC)
b)   Filosofia medieval (ss V – XV)
c)    Filosofia moderna (ss XVII – XIX)
d)   Filosofia contemporània (ss XIX - XXI)


[1] Lectures recomanades: Només sé que no sé res, de Güell i Muñoz, i El món de Sofia, de Jostein Gaarder.
[2] Numeració segons la classificació de Marcovich i, entre parèntesi, la de Diels-Kranz.
[3] FERRATER MORA, Josep, Diccionari de Filosofia.
[4] Un exemple: el rapte d’Europa. “Agenor, rei de Fenícia i fill de Posidó i l’oceànida Líbia, s’havia casat amb Telefasa. D’aquesta unió van néixer quatre fills: Fineu, Cadme, Fènix i Cílix, i una filla, Europa. Aquesta jove, d’una gran bellesa, de pell blanca i suau, s’estava un dia jugant vora el mar amb les seves companyes. Zeus la veié i se’n va enamorar immediatament. Per tal d’evitar la gelosia de la seva esposa Hera, es transformà en un toro blanc amb corns daurats. Europa el veié, se sentí atreta per ell i gosà muntar-li a la gropa. Aleshores, l’animal diví es llançà al mar i desaparegué a l’horitzó, cap a ponent. Després d’una llarga travessa, arribà a Creta. Europa va tenir tres fills de Zeus: Minos, Radamant i Sarpedó. En agraïment pels tres fills, Zeus obsequià Europa amb tres regals: el Talos, una espècie de robot que impedia que els enemics desembarquessin a Creta; un gos caçador que mai perdia les preses i una llança infal·lible. En record d’aquella jove vinguda de la llunyana Fenícia per a conèixer un món desconegut, els antics anomenaren Europa al continent que encara avui porta el seu nom. Els seus germans, que sortiren a buscar-la, fundaren nombroses colònies per la Mediterrània.”
[5] Lógos: terme grec que significa, al mateix temps, paraula, pensament, raó, discurs. Hi ha moltes paraules que la contenen com a arrel: lògica, logopèdia, loquacitat, soliloqui, filologia...

diumenge, 11 de març del 2012

Filosofia (Presentació); Filosofia, 1r de BAT(Introducció)


FILOSOFIA

Presentació dels manuals de batxillerat


Una Introducció a la Filosofia és útil per a qualsevol persona que vulgui accedir a la manera filosòfica de pensar. No importa si es tracta d’estudiants ─de batxillerat o universitaris─ o de persones encuriosides per les reflexions que han entretingut l’esperit humà durant mil·lennis i han contribuït a generar l’enorme complex ideològic i material que anomenem ‘cultura’.
El punt de partença, en l’elaboració dels manuals que presento, va ser la intenció de dotar els alumnes de batxillerat que aleshores tenia de materials de qualitat adaptades a les seves necessitats a l’aula. No és que no n’hi hagués, de materials adequats; és clar que sí. Però  crec que un bon docent té la necessitat i el deure de deixar el seu marxamo positivament indeleble en els alumnes que han passat per les seves mans. La preparació de material didàctic és una de les activitats en què un professor pot contribuir a millorar el sistema educatiu. Molt més que no pas sotmetent-se a l’asfixiant i enervant burocràcia que avui hi impera. No cal dir que un llibre pensat i redactat pel mateix professor que imparteix les classes és un material didàctic de primer ordre.
Però no s’esgota aquí, la utilitat d’aquest material. A fora de les aules, hi ha molta gent ben dotada que té la capacitat intel·lectual i la sensibilitat necessàries per pensar filosòficament,  i aquesta gent demana l’accés a coneixements del tipus dels que jo presento en aquests textos. No cal que els interessats siguin especialistes en Filosofia; només cal que tinguin curiositat, interès i bona disposició cap a la lectura, l’adquisició de coneixements i els interrogants que planteja el sol fet d'existir.

Pel que fa als manuals a què faig referència, cal no perdre de vista que el camp que cobreix la Filosofia és extensíssim. Veure'l complet i bé, no és possible en un curs acadèmic (ni en dos). Per això la normativa educativa permet escollir, a 1r de batxillerat, alguns temes d'entre tots els que marca la llei ―amb l’única condició que siguin temes representatius de les tres grans àrees següents: Coneixement i ciència, L’ésser humà: natura i cultura i Ètica i Política. A segon, se seleccionen alguns autors, pocs (almenys a Catalunya), i es desenvolupen amb una certa profunditat; si més no, la que permeten els alumnes estàndard de disset i divuit anys.
Les unitats que configuren el llibre de primer curs desenvolupen prou extensament els principals temes de la filosofia i pinten una panoràmica, detallada i àmplia a la vegada, d’autors i corrents, sense pretendre aconseguir l'exhaustió. Per a confeccionar el llibre de segon de batxillerat, em vaig basar en l’estudi de diversos manuals, diccionaris i altres materials de consulta, en l'experiència docent de setze anys en Filosofia i en una lectura directa i personal dels textos dels autors ―lectura, per suposat, contrastada amb altres fonts secundàries. En els anys que vaig impartir classes de Filosofia a 1r i 2n de batxillerat (i abans, a 3r de BUP i COU), vaig utilitzar vuit llibres de text d'editorials diferents i en vaig consultar molts més. Tots em van inspirar hàbits positius, així com prevencions a l'hora d’explicar alguns apartats. A banda, sempre he tingut la curiositat de llegir molts dels autors contemporanis que diuen coses rellevants sobre les qüestions desenvolupades, tant de Filosofia de la Ciència o de la Ment com de Filosofia moral, política o del Dret. De tot aquest material, n'he tret idees i línies d’exposició. Però, al marge de la documentació referida, crec que he aconseguit donar als meus llibres la meva empremta personal: com crec jo que s'ha d’estructurar cada tema; què valia la pena de ser ampliat i què no; quins autors o llibres són recomanables i quins no tant. Llegir filosofia a quinze o divuit anys pot assemblar-se molt a una missió impossible. No és fàcil trobar lectures que puguin enganxar els alumnes de Batxillerat o, simplement, llibres que ells siguin capaços de llegir amb profit. (Igualment passa, com saben molt bé les meus col·legues dotats d'esperit crític, amb l'ensenyament de la literatura.)


Crec que, quan s'inicia el primer curs de Filosofia, és molt important entretenir-se algunes setmanes a donar les orientacions necessàries per entendre una matèria que, en el sistema educatiu que patim, no es veu fins als 16 anys. És un curs que ha de servir de propedèutica. Si, en alguns casos, la Filosofia es pot fer difícil, no és tant per les qüestions que tracta com per l'enfocament radicalment nou que els hi dóna: enfocament que es coneix com la perspectiva filosòfica. Parafrasejant Kant, uns dels autors amb una presència més insistent en el llibre, la meva pretensió a les aules no era tant ensenyar filosofia com ensenyar a filosofar, és a dir, a pensar. I com que pensar és una activitat autònoma, intransferible i que, en conseqüència, cadascú ha de fer per si mateix, jo estava convençut que la meva missió era ajudar els meus alumnes a pensar pel seu compte. Aquesta idea trencadora es convertí en la divisa de la Il·lustració, un moment especialment lúcid de l’esperit en la història de la humanitat, tan sovint ofuscada per necessitats més peremptòries o, ai!, per l’ànsia de poder i de domini: la divisa és «Sapere aude» (‘Atreveix-te a pensar’).
El segon curs de batxillerat, en canvi, està orientat a permetre la superació de les Proves d’Accés a la Universitat (PAU), no ens hem d’enganyar. Cal enfocar-lo, doncs, de manera més pragmàtica. Els autors dels quals poden aparèixer textos als exàmens de les PAU vénen indicats per l’autoritat educativa (en els darrers cursos, els seleccionats han estat Plató, Descartes, Hume, J. S. Mill i Nietzsche). Per això, en el meu llibre de segon, vaig creure preferible disposar dels filòsofs elegits, ampliats al màxim. I, pel mateix motiu, prescindir de tota aquella informació d’altres autors o èpoques que, sense haver deixat en absolut de ser importants, no poden de cap manera ser tractats ni tan sols superficialment en les actuals circumstàncies. No hi ha cap dubte que autors com Aristòtil, Kant o Hegel haurien d’entrar en qualsevol selecció; però tots alhora no es poden veure amb l’atenció que mereixen. Els llibres de text homologats segueixen oferint, com han fet sempre, informació de desenes i desenes d’autors de gairebé totes les èpoques i corrents filosòfics, a alguns dels quals no dediquen a vegades ni mitja pàgina ―com és el cas d’Epicur― o ni una línia, com passava amb John Stuart Mill el primer any que va ser seleccionat. (Aquest últim pensador ocupava més de trenta pàgines en el meu llibre quan encara no sortia en cap dels homologats.) No només hi són exposats els filòsofs seleccionats per a la selectivitat, sinó aquells que són imprescindibles per a poder-los entendre, així com una breu introducció al període històric i al corrent filosòfic corresponent. A més a més dels textos seleccionats per a les PAU, hi ha comentats fragments addicionals (el Fedó de Plató, el Discurs del Mètode de Descartes, l'Utilitarisme i Sobre la llibertat de J. S. Mill, complets, etc.) que poden ser útils per a la comprensió dels autors així com un extens capítol dedicat al millor exponent de l'hedonisme, Epicur de Samos. L'ètica d’arrel hedonista de David Hume i John Stuart Mill n'és palmàriament deutora. La seva inclusió pot ajudar a entendre'ls millor.


Cada manual incorpora al final una bibliografia prou extensa i pràctica (sense cap pretensió) i hi abunden els llibres de lectura ―molts d'ells escrits per autors en actiu― per aprofundir en els temes tractats. A la llista, a part de les referències clàssiques, n'hi ha unes quantes que són especialment pensades per a adolescents i joves. (Quan estava en actiu, els anava explicant a classe quan arribava el moment. Vaig afegir a la bibliografia un apartat amb adreces de pàgines web interessants. Internet és una xarxa gegantina on hi ha molts llocs que valen la pena. Lamentablement, hi abunden les banalitats i les bajanades, perquè els humans som també insubstancials. Utilitzar la xarxa correctament és una habilitat que s'ha de treballar a casa i a classe.)

El que segueix són sengles introduccions als manuals, que no reproduiré complets aquí per raons òbvies. No descarto penjar-ne, més endavant, alguns fragments si l’ocasió o els seguidors d’aquest bloc ho demanaven.


FILOSOFIA

(1r Batxillerat)

Introducció

La matèria ‘Filosofia’


‘Filosofia’, en sentit vulgar o quotidià, vol dir sovint la manera de pensar de qualsevol persona, els fonaments d’un projecte o els motius pels quals algú actua d’una manera determinada. Expressions com «la meva filosofia», «la filosofia de l’empresa» o «del club», són freqüents.
Ara bé, quan s’estudia filosofia fem referència a la filosofia en sentit acadèmic o tècnic, segons el qual és un tipus específic de saber. En aquest curs i el pròxim ens ocuparem d’aquest segon sentit. Com a matèria acadèmica, ‘Filosofia’ comença a veure’s al batxillerat. A la universitat, existeix com a llicenciatura i també consta, en algunes carreres, com a matèria de reflexió sobre les qüestions que s’hi imparteixen (així: Filosofia del dret, Filosofia de l’art o Estètica, Filosofia de la ciència, Filosofia del llenguatge, etc.). Els alumnes se la troben per primera vegada al currículum de batxillerat, quan tenen quinze o setze anys. Això significa que bona part de la població no l’estudiarà mai, amb les implicacions culturals que té una tal mancança. La raó que tradicionalment s’ha donat per explicar-ho és que el grau de maduresa intel·lectual necessari per assimilar les qüestions que planteja la filosofia no es té, per regla general, abans d’aquestes edats. És cert que hi ha alumnes que s’hi haurien pogut entretenir abans amb profit, com també ho és que n’hi ha d’altres per als quals encara és prematur encarar-s’hi. Potser per això, hi ha col·lectius d’ensenyants de filosofia que propugnen la introducció de les reflexions filosòfiques a primària, degudament adaptades a l’edat mental dels alumnes. No és en absolut una idea menystenible; tanmateix, a hores d’ara, se segueix reservant la filosofia per als dos últims cursos preuniversitaris. És, doncs, una matèria nova que cal presentar.
Els continguts de la matèria filosofia se solen dividir en dos nivells: en un primer ―després d’explicar-ne l’origen i l’etimologia― s’exposa els temes que tracta la filosofia: el llenguatge, la lògica, la ciència, la psicologia, la metafísica, l’ètica o la política. En el segon, s’historia el pensament occidental des dels seus orígens a l’antiguitat grega fins avui. El temari se cenyeix a la tradició occidental perquè, al marge dels influxos orientals que pogués haver-hi a Grècia i en posteriors moments de la història, l’única filosofia de la qual emana el posterior edifici de les ciències, ja siguin formals (matemàtiques i lògica), naturals (física, química, biologia...) o socials (història, economia, política...), així com la tecnologia, és la filosofia que s’origina a Grècia i madura a Europa. Aquesta és la que es coneix amb el nom de filosofia occidental. La resta de tradicions ―que només per analogia a la grega s’anomenen ‘filosofies’― són més aviat doctrines morals o religioses que foren cultivades per cultures mil·lenàries com la xinesa o la hindú.
Si bé totes les filosofies tenen en comú que intenten aclarir la posició de l’home en el món i trobar un sentit a l’existència humana, mirant d’aconseguir la millor vida possible, la filosofia grega ―que és la filosofia per antonomàsia― és l’única que es pregunta per la totalitat del cosmos i apel·la, per aconseguir les respostes que busca, a la mera raó. La racionalitat, és a dir, la intel·ligibilitat i comunicabilitat dels coneixements a partir d’evidències, comprovacions o demostracions, i l’abandó de les creences religioses, les supersticions incultes o les tradicions sense fonament en són els trets distintius. Els grecs, sobretot en temes relatius a la natura, anaren més lluny amb les preguntes que formulaven que amb les respostes que hi podien trobar. El seu mèrit principal és haver obert el camí per on altres haurien de transitar. Els fruits que s’aconsegueixen recorrent aquest camí són els que expliquen els progressos tecnicocientífics, jurídics i econòmics que caracteritzen el món actual.
No cal dir que no tot són triomfs, en aquesta cursa. El coneixement és moralment neutre, però el seu ús no. Les societats humanes són d’una complexitat enorme i ideals com la justícia social o el repartiment equitatiu de la riquesa no s’han assolit mai. Aquí, el progrés rau en el fet que aquests ideals existeixin i siguin perseguits encara que només sigui per una minoria il·lustrada. Sembla contradictori que, així com mai tantes persones s’havien beneficiat de recursos tan abundosos com avui dia, mai el coneixement havia estat tan a l’abast de qui el volgués atènyer i mai la informació havia corregut amb la hiperabundància i a la velocitat actual, també sigui cert que mai hi havia hagut tants pobres com ara, tanta diferència entre els qui més tenen i els desemparats ni entre els que poden accedir a la informació i els que no. S’ha encunyat el terme ‘societat de la informació’ per a distingir entre els que hi tenen accés i els que en viuen al marge, essent pobres fins i tot en aquesta nova mercaderia. 

Notícia bibliogràfica

Després de molts anys de docència de la matèria Filosofia a batxillerat, vaig decidir elaborar els meus propis manuals a partir del material que havia manejat i l'experiència acumulada. Els vaig utilizar amb profit (dels alumnes i meu) a les meves classes fins que, per raons inversemblants i increïbles d'economia i organització escolar que no detallaré aquí, vaig haver-los d'abandonar. Al cap d'un temps, seguint una cadena lògica fàcilment previsible, vaig haver d'abandonar també els meus alumnes.
Els manuals són una presentació dels temes que tracta la Filosofia per als estudiants de 1r de batxillerat i una exposició detallada d'alguns filòsofs de la Història de la Filosofia per als de 2n. Aquest darrer manual va veure la llum adequadament editat en format de llibre a instàncies de molts dels meus alumnes de diverses fornades, que m'ho venien demanant amb insistència des de feia anys. Està al mercat (si bé es tracta certament d'un mercat reduït) amb el títol Història de la Filosofia a l'aula, tant en paper com en versió electrònica.
Posaré a la disposició del lector interessat una presentació i la introducció de les dues obres perquè pugui fer-se una idea del seu contingut. Potser penjaré més endavant algun apartat concret, si crec que s'escau i pot resultar útil en algun aspecte.


Por otra parte, he escrito recientemente y en lengua castellana un ensayo filosófico libre sobre la noción de crisis que està en proceso de valoración por algunas editoriales. Dada la crítica situación en que se encuentra la industria editorial, esperaré a ver como fluyen los acontecimientos en los próximos meses antes de tomar la decisión de publicarlo por mi cuenta.

divendres, 2 de març del 2012

Salutació

Amb aquest bloc que inauguro avui, tinc la pretensió de crear un espai des del qual poder donar a conèixer algunes de les meves reflexions filosòfiques i també notícies dels treballs que elaboro. Aniré publicant coses periòdicament. Per fer-ho, utilitzaré les llengües catalana i castellana indistintament.

Con este blog que hoy inauguro, tengo la pretensión de crear un espacio desde el que dar a conocer algunas de mis reflexiones filosóficas así como noticias de los trabajos que elaboro. Iré publicando cosas periódicamente. Para ello, utilizaré indistintamente las lenguas castellana y catalana.